Vacaciones en menos dos
Me quedan dos días para las vacaciones de verano y desde comienzos de semana vengo notando el síndrome del "objetivo demasiado cercano".
Este síndrome se caracteriza por un aumento de los síntomas de la espera cuanto más cercano está el objetivo que llevabas un tiempo buscando.
En este caso el objetivo que estaba esperando son las vacaciones de verano, y los síntomas de la espera son principalmente pocas ganas de hacer nada, poca capacidad de concentración. Esta semana está siendo una de las más duras de los últimos meses y no es que esté haciendo nada en especial que necesite de ganas y concentración, sino que la falta de ambas es tal que el esfuerzo necesario para llevar a cabo tareas estúpidas como acutalizar una base de datos, o hacer un diálogo nuevo para listar e imprimir unos datos es enorme. Y todo es a causa de la cercanía de las vacaciones.
Otro ejemplo de este síndrome que nos ha ocurrido a todos en mayor o menor medida es el siguiente:
Persona (animal o cosa) sale del cine después de haber tragado unas palomitas (rancias muchas veces) en las que han empleado la producción mensual de las Salinas de Santa Pola y que le han obligado a beber varios litros de refresco (en un cine uno nunca bebe agua, es una herejía que constituye pecado mortal). De modo que esa persona (animal o cosa) comienza a sentir un pequeño... llamémosle cosquilleo, malestar en la vejiga pero piensa que puede aguantar a llegar a casa (craso error).
En el coche de vuelta a casa este cosquilleo/malestar va tomando intensidad y hacen que la persona (animal o cosa) consiga introducirse en el Top Five de la velocidad de la Guardia Civil. Pero lo peor aún está por llegar, porque si la persona (animal o cosa) tiene la desgracia de necesitar subir en ascensor a su casa es posible que no llegue (ha pasado en algún caso, aunque luego se eche la culpa a un pobre perro que no tiene culpa alguna) ya que el rato que pasa encerrado en la cajita elevadora la pasa pensando en lo mucho que necesita desahogar la vejiga y en que probablemente no le dará tiempo a llegar al meódromo. En cuanto logra salir del ascensor se da el fenómeno "carrera por el pasillo con obstáculos" que viene a ser una carrera por el pasillo hasta la puerta de su casa con el obstáculo de intentar sacar la llave del bolsillo en el que el llavero se ha quedado enganchado.
Para cuando por fín tiene la llave en la mano es rara la ocasión en que logra abrir la puerta de una vez, pero después de hacerse rogar unos segundos que parecen interminables al sujeto queda la carrera hacia el cuerto de baño desabrochándose a la vez el pantalón (o la prenda que obstaculice la salida libre de líquido opresor).
Al final, después del sufrimiento se consigue liberar la vejiga de su opresión, que resuta ser más o menos la misma cantidad de siempre...
Pero esos segundos entre el ascensor y el cuarto de baño hacen que una espera que en otras circunstancias se puede aguantar perfectamente, sea completamente inaguantable.
Pues esta es la situación de esta semana, las vacaciones a la vuelta de la esquina, yo con trabajo que quiero acabar antes de irme y mis ganas y concentración tomándose una cervecita en el bar más cercano esperando a que salga del tajo.
Aún queda mañana viernes, que es "vacaciones menos uno". Como lo temo.
natxo dijo
Hoy es vacaciones-1 pero mañana será trabajo-15 :P
28 Julio 2005 | 11:48 AM